Los inasequibles al desaliento

Los inasequibles al desaliento

domingo, 1 de octubre de 2017

Torrecilla 2017



Cuando todo estaba perdido, cuando las flacas nos habían devorado, cuando habíamos dejado de comer polvorones por comer geles de esos y ya hasta la cera de depilar no nos hace ni escapar una lagrima (y eso que apuramos hasta la ingle)…Aparece Él. 

El que no se depila,  El no tiene flaca, El que no come geles porque desayuna 4 huevos fritos con panceta y 2 malboros y  que pone el merendero para que Nacho y Gustavo puedan coincidir…..nos convoca en Torrecilla para dar un paseo de esos en los que no quitas el plato pequeño ni para bajar.

Esta vez si es una convocatoria oficial, no como la pseudoquedada invalidada en verano por el presidente por ser en sábado, pero que aun así y pese a su ilegalidad algunos acudieron y la dieron por valida, después nos quejamos de independentistas.

Después de lío de coches para subir al pueblo, que… ¿quein lo sube?, ¿Cómo repartimos bicis y gente?..que si caben tres en un coche, que yo hice “La Transpir” cuando era joven e íbamos 3 en un 127 y las tres bicis….que ¿Qué desperdicio de gasolina? Ir tres coches…..En fin , que a las 8.30 al menos estábamos ya en las Piscinas de Torrecilla rodando para arriba con todas las deudas de transporte saldadas, excepto el remix de Pablo Alboran que ya esta preparando Isma para la próxima cena.

Salimos: ÉL  (de Torrecilla de toda la vida), ÉL (otro Ismael al que le ha sobrado un portabicis), ÉL (Cañas de los polvos mágicos), ÉL (Kike del tupperware), ÉL (Ricardo de la competencia) ÉL (Kiko balón 2.85) y ÉL (de la manzanilla).

Nos vamos por el Camino de Nestares rumbo a la ermita del San Bartolomé, santo venerado por la Cofradía del puño cerrado y que obro el milagro de poner 2€ semienterrado en la pista de subida.

Una vez en la ermita nos metemos por una senda en subida entre helechos, zarzas y piedras que nos sube hasta las praderas del Serradero, una senda de las que se ven claramente y que abundan por la zona, pero que los Gepeeses no captan.

Después un rato largo de subir y bajar por verdes y húmedas praderas, admirados entre las vistas que hay a un lado el valle del Iregua y al otro la Sierra de la Demanda. Vamos buscando la bajada que nos lleva a visitar el árbol singular de la rioja, El Haya Torcida en el término de Anguano, al que hay que bajar 1,2 km y volver a subir otro 1,2 km para continuar la ruta ¿Qué curioso tú?..no el árbol, sino que haya que bajar lo mismo que subir.

Que a parte de paisajes y árboles bonitos lo que en verdad vamos buscando es al legendario “pedo de lobo” de Pedroso, famoso por su contundencia y explosividad que hace las delicias de cualquier espinilla. Una vez visto este ejemplar único no nos queda otra que bajar la Senda de la Mohosa…..¡¡¡¡Que senda!!!. Un paraíso para los postureadores y que si volvemos habrá que aprovechar los peraltes que tiene.

Abajo, llegando a Nieva, Ricardo pincha, ¡¡si, si verídico!! pincha pese a llevar tubeless en una especialice….pues si lo consiguió y no llevaba cámara, además por tener la medida rara esa de 29’ nadie le pudo dejarle una.

 Menos mal que Cañas, sacó su guante de latex robado en el servicio de Urologia, lleno de pequeños tubitos y ungüentos y nos enseño, cuan pijo engominado, como ponerse una buenas rayas…. de polvitos negros que mezcladas con brea de la reciente asfaltada Av/ Burgos consigue un “vulcanizado en frío”. Todo ello pese a todos los vaciles, que menos Ricardo, que el pobre no dejó de darle a la bomba hasta que consiguió presión y pudimos volver a Torrecilla.




































jueves, 14 de septiembre de 2017

¡Que no estamos muertos!, ¡que estamos de parranda!

Vaya verano que nos hemos metido, pero de andar mucho en bici, tanto que no ha habido tiempo para ponerse al ordenador y ahora con toda la depresión postvacacional me obligan a volver a contar con veracidad, rigor y seriedad lo que ocurre las mañanas de los domingos porque ya los Cabras nos están comiendo la cuota de mercado.
Para que la velada sea más amena y por lo tanto haya más cosas para contar, se presentan en la salida dos viejas glorias de los desorientados: Jorge “el hierro de cenicero” y Nacho “el niño de los almuerzos”, además de Cañas otro clásico, Puritos que se afianza en el grupo pero que no gasta ni la ropa, Echazarreta que aparece depilado y torneado mmmmmmmm, ahhh no, que es que también se ha hecho gai rompiendo asi el núcleo duro del comando 90Km donde ya solo queda un hombre de os de verdad... y yo el “subnooooorrrmaaaaalllll” de la Grajera.
Como siempre al pobre Nacho lo sacamos de la cama y con un café rápido lo ponemos a funcionar, mientras tanto Jorge nos espera en Navarrete con una bici (Pedro apunta) del carrefur ya que el carbono no es para él, y que a poco que apretes la cacareada flexibilidad del carbono peta y si es de 29 mas, eso si me llena de orgullo y satisfaccion verlo de nuevo con esos tribales que le sientan tan bien y que afortunadamente no ha llevado a vendimiar.

Una vez criticadas las bicis, menos la mía que con el ruido que hace no oigo las críticas, y la mala mañana que hace nos vamos a una rutilla tranquila hacia las dehesas para hacerlas por sitios que o bien no conocíamos o es por donde se suele bajar en vez de subir. La Dehesa de Navarrete por la senda de la viña hasta el cortafuegos , después bajar por el otro lado entre viñas y piedras (y no es una encerrona) ya que la propuso Jorge, vamos después hacia la dehesa de Sotes para subir desde Ventosa por el bosquecillo, muy idílico cuando bajas, pero la subida se las trae por el desnivel y por el barro (si eso marrón que hace meses que no se ve y que atasca las ruedas, las calas, los cambios…) ya lo echábamos de menos.
Nacho cuando vió la subida pensó que mejor irse directamente a Sotes por unos huevos con chorizo y un calimocho para darle energía para volver a Logroño, pero aún tardamos más nosotros en subir y pasar la zona de barro, además de una nueva bajada que nos deja en el camino que sube de Santa Coloma y que con las piedras mojadas hay que bajar con mucho cuidado.


De allí ya para abajo por Sotes y el camino de Santigo, rápido con todo el ffllooouuu metido saltando cuan cervatillos entre los pinos hasta que un aterrizaje sobre otro usuario de bici de los que van sin casco y pantalonetas hizo que aflojamos el ritmo cruzandonos la bici en la trazada  y arriesgando ganarnos lo que se merece algún Puigdemont de turno nos dejamos caer ya para casa.